Ultracargo ha concluido recientemente una importante etapa de modernización en su terminal de Santos, caracterizada por la sustitución completa de la estructura y el techo de la zona de carga. La operación, que implicó el uso de grúas de gran tamaño para la elevación de módulos estructurales, fue el resultado de una rigurosa planificación de ingeniería. Cada fase del proceso se diseñó para garantizar la precisión necesaria en una actividad de tal magnitud, reforzando el compromiso de la empresa con la actualización constante de sus activos.
El éxito de la iniciativa fue el resultado de la integración entre equipos especializados y del detalle técnico aplicado en cada etapa del proyecto. A lo largo de meses de trabajo, la ejecución se guió por cálculos precisos y decisiones responsables, asegurando que la transición a la nueva cubierta se llevara a cabo de forma fluida. Más que una mejora física, la obra representa un avance estratégico en la capacidad operativa de la unidad, proporcionando un entorno de carga más moderno y eficiente para el flujo logístico del puerto.
«La seguridad fue el pilar central de todo el proceso, basada en una disciplina operativa absoluta. Además de los equipos de última generación, la operación priorizó la comunicación clara entre los equipos y la atención constante a los riesgos. Este proyecto reafirma la trayectoria de evolución de la infraestructura de Ultracargo, donde la innovación va de la mano del cuidado operativo. Seguimos invirtiendo en tecnología y e e infraestructura con el mismo rigor que guía nuestro día a día: atención a los detalles, trabajo en equipo y el compromiso inquebrantable con la seguridad», afirma Rafael Andrade Barbosa, director de Ingeniería y Construcción de Ultracargo.
Según él, con la entrega de la nueva estructura, la terminal de Santos cuenta ahora con unas instalaciones más robustas y adecuadas a las demandas actuales del sector, lo que refuerza el papel de la unidad como uno de los principales activos logísticos de la empresa.